Momentos de reflexión

sábado, junio 25, 2005

Hoy que fui a pasear por la gran carretera de la información que es la internet, dando vuelta por aqui y por allá, recorriendo muchos lugares sin rumbo fijo llegué hasta este lugar, y a cabrón se me acabó el camino, y pos no quedó de otra y me tuve que regresar, en el camino de regreso me encontré con un blog de una chica solitaria acompañada de su conciencia, y me detuve un rato a revisar el terreno, andando de metichón me llamó la atención una tumba y lo que había escrito junto con ésta, es un cuento que me pareció interesante, y por eso me permitiré ponerlo aquí, bueno sin mas preámbulo, he aquí "El buscador" (Aplausos):


EL BUSCADOR

Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador.

Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco esa alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente para quien su vida es una búsqueda.

Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención.

Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó sus ojos, que eran los de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción … "Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días". Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar… Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía "Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas".

El buscador se sintió terrible mente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

- No ningún familiar – dijo el buscador - ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?.

El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fué lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo. ¿ Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?…¿Una semana?, dos?, ¿tres semanas y media?… Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … ¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? …, ¿y el casamiento de los amigos…?, ¿y el viaje más deseado…?, ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…?¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?… Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.

Este cuento viene de "26 cuentos para pensar" de Jorge Bucay.


Esto me lleva a pensar en que la mayoria de la gente casi no disfrutamos la vida, andando preocupados por todo, con prisas y la chingada. Curiosamente cuando he estado comiendo con amigos, éstos pos se aperran con la comida quesque porque se andan muriendo de hambre, yo siempre he sido lento para comer, y todos los que comen conmigo se quejan de esto, y me preguntan que por qué no como rápido y por qué no me apuro, yo les contesto entre broma y en serio, que hay que disfrutar la comida, y pos siempre lo toman de mamada, pero siempre trato de disfrutar las cosas que hago aunque no siempre se pueda, y menos estos últimos meses que me ha ido pa' la chingada, como la película, me pasaron una serie de eventos desafortunados, con los cuales se quedaría con muy pocas lineas mi libreta de apuntes de eventos disfrutados en la vida.

Pero bueno hay que hacer un esfuerzo y tratar de ver el lado amable de las cosas como el chómpiras.

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